"Algo tiene que morir en mí en esta Cuaresma, algo tiene que resucitar en mí", anima el arzobispo de Córdoba en el tercer domingo de Cuaresma, al reflexionar sobre la parábola del hijo pródigo.
Así lo subrayó el arzobispo de Mendoza, al reflexionar sobre la significación profunda de la parábola del hijo pródigo, en la que se invita a hacer la experiencia de la reconciliación con Dios.
En su mensaje, preparado de antemano para el Ángelus dominical, Francisco asegura que "la fragilidad y la enfermedad son experiencias que nos unen a todos".
En su segunda homilía cuaresmal en el Vaticano, el predicador de la Casa Pontificia subrayó que "Cristo es profundamente libre porque nunca exige nada y salva al mundo con verdad y amor".