Jueves 3 de abril de 2025

Sermón de Cuaresma: 'Permanecer anclados en Cristo'

  • 21 de marzo, 2025
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
Durante su primera homilía cuaresmal en el Vaticano, el predicador de la Casa Pontificia, centró su meditación en el tema "Arraigados y fundados en la esperanza de una vida nueva".
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"Hay una tentación constante en la Iglesia de buscar palabras más sencillas e inmediatas que el Evangelio", así lo afirmó este viernes 21 de marzo el predicador de la Casa Pontificia, Fray Roberto Pasolini OFMCap, en su primer sermón de Cuaresma, que por primera vez está abierto a cualquier persona interesada en asistir en Aula Pablo VI del Vaticano. Pero quien cede a esta tentación -continuó el predicador- "se aleja del único fundamento que es Cristo". 

El fraile capuchino quiso dirigir en primer lugar unas palabras al Papa Francisco, que permanece hospitalizado. "Saludamos cordialmente al Santo Padre, que todavía no puede estar con nosotros-esperamos que esté pronto- y continuamos asegurándole nuestras oraciones."

El predicador de la Casa Pontificia desarrolló luego su meditación sobre la lógica del bautismo, con el título "Aprender a recibir". 

"Al iniciar este Año Jubilar, fuimos invitados a mirar a Cristo como el ancla segura e inquebrantable en la que nuestra esperanza no se confunde, sino que nos impulsa a caminar sin perder de vista la grandeza de la meta a la que estamos llamados, el Cielo", se lee en el texto distribuido por el Vaticano. "Este arraigamiento en Cristo, que se traduce en un abandono dócil a los movimientos del Espíritu, es un proceso cuyo resultado está lejos de ser seguro".

Posicionándonos como discípulos de Jesús
Es centrándose en el bautismo de Cristo que el sacerdote capuchino quiso iniciar estos sermones, porque es allí donde se revela el sentido profundo de su misión. 

En primer lugar, está la anterioridad: antes de su bautismo y del comienzo de su vida pública, sabemos muy poco sobre la vida de Jesús. "Cristo eligió dejarse plasmar por la realidad histórica en la que vivió. No se apresuró ni buscó atajos para manifestarse. "Su modo de actuar nos invita a redescubrir el valor del tiempo oculto, ese tiempo en el que se fortalecen las raíces y se forma la identidad en el silencio de la vida cotidiana", subrayó el padre Pasolini. 


Es sorprendente el modo como Jesús "se bautiza" (mediante un verbo pasivo). "Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?" (Mt 3,14) exclama Juan Bautista. "A nosotros nos parece impropio y hasta innecesario que Dios se deje determinar primero por nuestra acción. Al contrario, Dios está precisamente convencido de que lo más bello y urgente es sumergirnos en nuestras aguas, para recordarnos que nuestra realidad, con todas sus luces y sombras, puede convertirse en un lugar de salvación", continuó el predicador. "Dios prefiere que sean nuestras manos las que hagan algo por él. "Es una elección de gran confianza en nosotros".

"Pero en esta aparente pasividad de Cristo en su bautismo debemos poder captar también una cierta acción de Dios, en la que se manifiesta uno de los rasgos más singulares de su capacidad de amar. Generalmente pensamos que amar significa amar al otro, haciendo explícito este sentimiento a través de un gesto simbólico. Pero amar significa también -quizás más profundamente- querer el bien del otro", explicó el religioso.

La compasión, piedra angular de una nueva humanidad
Al iniciar su ministerio de curación y salvación desde abajo, "en las aguas de nuestra frágil humanidad", Jesús quiso hacer de la compasión "la piedra angular de una humanidad radicalmente nueva" . No se trata de sentirse bien -o incluso mejor que los demás-, sino de la alegría de descubrir que Dios, el Padre, puede verdaderamente proveer a todos cuando sus hijos eligen el camino de la solidaridad y la lógica de la compasión.


Por tanto, mediante su bautismo, Cristo elige una actitud de "laissez-faire" por parte nuestra, "dando prioridad a nuestra humanidad". El descenso del Espíritu a través de la paloma, "significa que después de su bautismo, Jesús se sintió capaz de acoger y generar una vida más grande que él mismo, la del Padre y su amor infinito por la humanidad". 

"Al episodio del bautismo -continúa el sermón cuaresmal- le sigue en los Evangelios el de las tentaciones en el desierto. Un momento que nos permite comprender la prueba que todo hombre encuentra en el camino de su vida. Pero Jesús da las llaves. En el Padrenuestro, enseña a los discípulos de todos los tiempos a concluir cada oración auténtica con la valentía de pedir a Dios que no nos ahorre los momentos de prueba, necesarios para hacernos capaces de fidelidad y profundidad ("no nos dejes caer en la tentación"), sino que nos conserve únicamente la posibilidad de no perdernos ("líbranos del mal")", explicó el predicador. 

Permanecer en confidencialidad
El padre Pasolini finalmente destacó la importancia de "permanecer en la confianza". Es siempre mirando a Jesús, al final de la prueba del desierto, que podemos comprender lo que Él espera de nosotros. "Sea cual sea nuestra interpretación del texto, vemos que la prueba del desierto sirvió a Jesús para desarrollar la fuerza interior necesaria para poder abrazar su misión sin miedo a la muerte", recordó el fraile capuchino. Cuando Jesús envíe a sus discípulos a proclamar el Reino, les orientará sobre cómo vivir esta forma sobria y segura de estar en el mundo.

Al concluir su meditación, el padre Pasolini recordó que en este Año Jubilar Cuaresmal "estamos llamados a permanecer anclados en Cristo, seguros de encontrar en Él una referencia sólida y segura para nuestra vida". 

"El signo concreto de nuestra adhesión a esta esperanza es el cruce de la Puerta Santa, gesto que nos invita a entrar cada vez más profundamente en el misterio de la vida de Cristo. El bautismo de Cristo no es sólo un acontecimiento de su vida, sino un signo que ilumina el camino de cada creyente, mostrando ciertos movimientos existenciales que también nosotros estamos llamados a realizar.+