Viernes 4 de abril de 2025

Mons. García Cuerva alienta a dirigentes juveniles a acompañar a jóvenes vulnerables

  • 27 de marzo, 2025
  • Buenos Aires (AICA)
"No congelemos la vida en una foto y tratemos de amar lo mejor que nos salga", pidió el arzobispo en la misa de cierre del curso del Servicio Pastoral Juvenil (SERPAJ).
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Un número importante de jóvenes agentes pastorales participaron de las tres jornadas del curso del Servicio Pastoral Juvenil (SERPAJ) que se llevó a cabo en las instalaciones del Seminario Metropolitano de Buenos Aires.

La misa de clausura de la actividad, el domingo 23 de marzo, fue presidida por el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva.

En la homilía, el arzobispo porteño definió la vida de cada uno como "una película" y, reflexionando sobre el pasaje bíblico de la Primera Lectura, planteó: "Es verdad que Moisés mató a una persona, pero no puede quedarse su vida congelada en ese momento de su historia. No podemos juzgar a Moisés sólo por ese hecho".

"Del mismo modo que ninguno de nosotros puede ser juzgado por un momento de nuestra vida. Nuestra historia también es una película", sostuvo,  y agregó: "Si yo miro la película de la vida de Moisés, seguramente habrá cambiado, seguramente habrá reconocido lo que hizo".


Monseñor García Cuerva aseguró que "Dios nos mira con ese amor que es propio de ese Dios que nos ama. Ese amor, en el cual mira el corazón más allá de lo que hacemos". 

"Dios nos da otra oportunidad, se la dio a Moisés, se la da a la higuera, nos la da a nosotros. Por eso me parece importante, ustedes que terminan hoy su curso, que también aprendan a mirar como mira Dios".

"Dios no mira la vida de la gente por una foto. Dios no mira tu vida por tu pecado. Dios no mira tu vida por la macana que te mata y te congela ahí, y te marca y te señala. No. Dios mira nuestra vida en un eterno presente, como si fuera una gran película", diferenció.

El arzobispo consideró que "Dios también nos da siempre otra oportunidad. De eso se trata la conversión. De eso se trata la reconciliación. De eso se trata el perdón. De reconocer lo que hice y darle una vez más la oportunidad, darme la oportunidad a mí mismo". 

"Miren, lo mejor que nos puede pasar en la vida es reconocernos pecadores, reconocernos frágiles, reconocernos limitados, porque entonces vamos a experimentar que Dios nos perdona y nos ama mucho. Y entonces,si Dios me ama y me perdona mucho, no me voy a sentir seguro y no voy a tener ganas de levantar el dedo acusador y meterme en la vida de nadie", profundizó.

Por último, monseñor García Cuerva alentó a los dirigentes juveniles -con "corazón grande, como el que tiene Jesús"- a que sean capaz de acompañar a un montón de jóvenes para los que "seguramente sus vidas no son como quieren, sino que son como pueden". 

"Les pido que sean buenos, que no juzguen a nadie por lo que haya hecho en un momento; no congelemos la vida en una foto y tratemos de amar lo mejor que nos salga", concluyó.+