Fue con motivo de una resolución aprobada por el Parlamento Europeo, que pide la retirada de las tropas ruandesas del territorio congoleño.
El Papa Francisco pide oraciones por los civiles de esa ciudad de la República Democrática del Congo, cercana a la frontera con Ruanda e invadida en el marco de la insurrección en curso.
Sesenta años después de su martirio, los misioneros javerianos, asesinados durante la rebelión mulelista contra el gobierno congoleño, fueron proclamados beatos.
La violencia en Kivu del Norte obligó a 1,2 millones de personas a huir de sus hogares, provocando un mayor deterioro en el contexto de la crisis humanitaria que ya venía padeciendo el país africano.