Viernes 4 de abril de 2025

Córdoba: Ordenación diaconal en el Santuario de la Virgen de Lourdes en Alta Gracia

  • 19 de marzo, 2025
  • Alta Gracia (Córdoba) (AICA)
El arzobispo de Córdoba instituyó en ese ministerio al seminarista Joaquín Gutiérrez, durante la celebración que presidió en el santuario de la Virgen de Lourdes.
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La comunidad cordobesa acompañó con alegría la ordenación diaconal camino al sacerdocio del seminarista Joaquín Gutiérrez, que se realizó el sábado 15 de marzo en el santuario de la Virgen de Lourdes, en Alta Gracia, con la misa que presidió el arzobispo de Córdoba, cardenal Ángel Rossi SJ, quien en su homilía destacó como la esencia del diaconado el llamado al servicio y la humildad.

El purpurado subrayó dos actitudes fundamentales que deben guiar la vida de un diácono: la intimidad con el Señor y el servicio a los demás. "Los diáconos son instituidos para cuidar a los más pequeños de la comunidad, para que, como dicen los Hechos de los Apóstoles, ninguno de ellos pase necesidad", manifestó.

El arzobispo de Córdoba aseguró que "el diácono está llamado a custodiar y acompañar, tal como San José custodió a María y al Niño Jesús con discreción, en silencio, pero con una presencia constante y una fidelidad total".

Recordó también las palabras del Papa Francisco sobre el diaconado, destacando que los diáconos deben ser 'centinelas' atentos a los alejados y a los pobres, ayudando a la comunidad a descubrir a Jesús en los rostros de quienes más lo necesitan. 


Además, señaló también que el diaconado no es solo un paso previo al sacerdocio, sino una vocación permanente, que marca el modo de ser sacerdote. "Si no se vive esta dimensión del servicio, todo ministerio se vacía por dentro y se vuelve mundano", advirtió.

"La misión del diácono -agregó- es custodiar y acompañar, creando una 'cultura de acogida' que sane con la Palabra, que sepa que un encuentro cariñoso puede ser salvador y que se anime a la escucha, con comprensión. "Custodiar significa cuidar fragilidades, como José cuidó la debilidad de una promesa, la debilidad de una mujer embarazada, la debilidad de un niño nacido a la intemperie. Ese es el ministerio: cuidar las fragilidades de nuestra gente", enfatizó el purpurado.

Con la ordenación de Joaquín Gutiérrez, la Iglesia cordobesa renovó el compromiso de ser una Iglesia servidora, cercana a los más necesitados y fiel a la misión de anunciar el Evangelio con humildad y generosidad.+