Viernes 4 de abril de 2025

El Card. Rossi reflexionó acerca de la mirada compasiva de Jesús y las bienaventuranzas

  • 19 de febrero, 2025
  • Córdoba (AICA)
El arzobispo de Córdoba destacó la importancia de ver y comprender al prójimo con los ojos de Dios, enfatizando la necesidad de superar el egoísmo y abrirse al amor y la esperanza.
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En su homilía durante la misa del domingo pasado, celebrada en la parroquia San Juan Evangelista, el arzobispo de Córdoba, cardenal Ángel Rossi SJ, reflexionó sobre la mirada de Jesús y su llamado a vivir según las bienaventuranzas.

El purpurado cordobés subrayó que Jesús, al bajar del monte y encontrarse con la multitud, no lo hizo desde una posición de poder o juicio, sino desde la compasión, al ver y reconocer los rostros de las personas. Para el cardenal Rossi, esta actitud de Jesús es fundamental: "Lo que mueve a Jesús no son ideas ni conceptos, sino los rostros de la gente, son las personas quienes activan su amor".

A lo largo de su homilía, el arzobispo invitó a los fieles a reflexionar sobre su propia mirada. "¿Cómo estamos mirando el mundo? ¿Cómo miramos a los demás, a Dios, a la vida, a nosotros mismos?", se preguntó. Con una mirada crítica sobre el egoísmo y la tendencia a centrarse únicamente en uno mismo, el cardenal planteó la importancia de salir de esa miopía espiritual para poder ver al prójimo con los ojos misericordiosos de Dios.

En ese contexto, el cardenal Rossi también citó las palabras de san Francisco de Asís, quien veía más allá de las apariencias y se acercaba a los demás con compasión, reconociendo sus heridas y sufrimientos. De manera similar, Jesús, al proclamar las bienaventuranzas, ofrece una "mirada de bendición" a los que sufren, a los pobres, a los afligidos y a los que luchan por superar sus dificultades. "Las bienaventuranzas no nacen de una actitud pasiva, ni de un conformismo ante la adversidad, sino de un corazón lleno de compasión, que ve a los demás con ternura", expresó.

La mirada de Jesús, destacó el prelado, no es una mirada indiferente ni desinteresada. Por el contrario, es una mirada que se detiene en las personas, que escucha sus anhelos y que responde con compasión. "Cuando Jesús mira a las multitudes, no ve solo un grupo de personas, sino que ve rostros, historias, sufrimientos y, sobre todo, ve el potencial de cada ser humano", sostuvo.

En su homilía, también se refirió a la mirada materna de la Virgen María, afirmando que su mirada es fuente de consuelo, esperanza y guía. El cardenal Rossi invitó a los fieles a dejarse mirar y abrazar por la Virgen, cuya mirada materna ilumina la oscuridad y ayuda a amarse como hermanos. "Un mundo que mira el futuro sin una mirada materna, es miope", dijo, enfatizando la necesidad de una visión que no solo se enfoque en lo material, sino que reconozca la dignidad y el valor de cada ser humano.

El purpurado concluyó con una invitación a vivir las bienaventuranzas con generosidad y amor, desafiando a la comunidad a ir contracorriente del individualismo y la indiferencia. "Vivir las bienaventuranzas es un camino de esperanza que invita a cada uno a trascender su egoísmo y abrirse al encuentro auténtico con los demás", expresó, dejando claro que, al igual que Jesús, el verdadero camino hacia la felicidad radica en el amor incondicional hacia el prójimo.+