El limosnero papal dispuso de 12 médicos y dos ambulancias del Vaticano para otorgar asistencia médica a unas 500 personas refugiadas que viven en las afueras de Roma.
La Comisión Episcopal para Migrantes e Itinerantes manifiesta inquietud por la normativa y considera "indispensable garantizar un proceso justo y accesible para quienes buscan protección" en el país.
Inmediatamente después de su llegada a la capital de Indonesia, el Papa Francisco se encontró en la nunciatura con los necesitados, refugiados y huérfanos.
El obispo de Ciudad Juárez y responsable de movilidad humana del episcopado mexicano, monseñor José Guadalupe Torres Campos, pidió: "No a las limitaciones de los derechos humanos de los migrantes".