El episcopado mexicano denunció la proliferación de esos campos, establecidos por el crimen organizado. "Una de las expresiones más crueles del mal que hemos presenciado", manifestaron al respecto.
La Iglesia en México exhorta, además, a los actores políticos a que dejen de lado sus pronunciamientos hostiles y polarizantes, para que el 12 de diciembre sea una jornada de respeto y de diálogo.
Algunos integrantes del Episcopado mexicano sostuvieron una reunión con la presidenta del país, a quien le manifestaron su "profunda preocupación" por la violencia que afecta al territorio.
Francisco imploró "voluntad política para abordarlo como un problema global" y llamó a no olvidar a las víctimas. Pidió también colaboración entre los Estados para ayudar a construir un mundo mejor.