Un sacerdote de 44 años fue ultimado a tiros por una banda armada, en un pueblo de la región de Sagaing. Los prelados del país llaman a acabar también con la violencia en general.
El padre Tobias Chukwujekwu Okonkwo, farmacéutico, fue ultimado a balazos durante la fiesta litúrgica de San Esteban, primer mártir. La diócesis informó sobre el suceso trágico.
Los obispos de la región llaman a actuar contra la creciente violencia en el país y destacan que la muerte del padre Paul Tatu, ocurrida en Pretoria, "no es un incidente aislado".
Los tres religiosos habían sido secuestrados del monasterio de Eruku, en el centro norte de Nigeria, por un grupo armado de pastores fulani, durante la madrugada del martes 17 de octubre.