"Queremos responder a la llamada de Dios a dar fruto, a no guardarnos los dones de Dios, a ser parte de un pueblo que tiene en el Señor su fortaleza y su fecundidad", aseguró el arzobispo de Mendoza.
El arzobispo de San Juan dijo que Dios desaprueba exclusiones y discriminaciones, y consideró que "no es justo disfrazar de voluntad de Dios" la acumulación de poder, pisoteando la dignidad de otros.
Al reflexionar sobre las lecturas del domingo, el arzobispo de Mendoza recordó que "hacerse rico ante Dios tiene que ver con el lugar que le damos a la riqueza en nuestra vida".
"Él nunca nos pone pruebas que no podamos superar. Y aunque a veces duela el cincel del escultor sé que sólo si nos dejamos moldear por Él llegamos a nuestra mejor versión", afirmó al dejar su banca.