La Conferencia Episcopal Congoleña condenó enérgicamente la detención de Mons. Donatien Nshole. "Este tipo de provocación no favorece la pacificación ni la cohesión social", advirtió.
La organización expresó su profunda preocupación por el estallido de violencia en la región oriental de ese país africano, el cual está generando una grave crisis humanitaria.
Tras el rezo del Ángelus, el Papa recordó los "enfrentamientos y masacres" en el este del país africano y señaló que entre las víctimas mortales hay cristianos asesinados que "son mártires".
A poco de dirigirse al Congo y Sudán del Sur, junto con el arzobispo de Canterbury y el moderador de la Asamblea General de la Iglesia de Escocia, destacó el carácter ecuménico de la gira.